Existe un incremento de la DM en edades avanzadas, presentando el paciente anciano diabético mayor mortalidad, moribilidad cardiovascular y síndromes geriátricos. Precisa de una valoración integral e individualización de cuidados dada la heterogeneidad clínica y funcional de este tipo de pacientes.
Se podrían identificar dos elementos diferenciales en el manejo terapéutico del diabético anciano; el factor tiempo (abordamos pacientes con edades avanzadas y las complicaciones micro y macrovasculares aparecen a medio/largo plazo) y la existencia de mayor repercusión de la hipoglucemia.
En general el target terapéutico en el paciente anciano “sano” HbA1c 7-7,5% y en el “frágil” HbA1c 7.5-8.5%.
Existe mayor vulnerabilidad a la hipoglucemia y comporta más gravedad dada la menor percepción de síntomas. Dimensionando el problema, se ha descrito que los fármacos antidiabéticos son los que más ingresos por efecto adverso medicamentoso generan en anciano. En este sentido resulta prioritario evitar tanto hipoglucemias como efectos a corto plazo de la hiperglicemia. La elección de terapias que minimizen las hipoglucemias será prioritario.
Se debe de realizar abordaje dietético y ejercicio en todas las etapas. La metformina podría considerarse como antidiabético oral de elección, precisando de la monitorización renal. Los incretínicos tipo I-DPP4, por eficacia, tolerancia y seguridad, serían un buen agente de segunda línea en el anciano respecto a los secretagogos. En cuanto a estos últimos, las glinidas tendrían mejor perfil de seguridad respecto a las sulfinilureas por sus características farmacocinéticas. En relación al tratamiento insulínico, los análogos de la insulina reducen las hipoglucemias respecto a las formas humanas (NPH y regular).
Pese a las consideraciones mencionadas respecto al tratamiento, el control de los otros factores de riesgo cardiovascular (TA, DL) en el anciano diabético, proporciona mayor reducción de la morbimortalidad que el propio control glucémico. Más de la mitad de los pacientes ancianos diabéticos presentan enfermedad CV subclínica o lesión de órgano diana establecida, por lo que estaremos delante de una prevención secundaria. En dichos casos el uso de estatinas y antiagregantes está indicado
En la siguiente presentación se desarrollan los aspectos mencionados.

