
En 1895 Rudyard Kipling escribió para su hijo John una serie de consejos en forma de un poema para informarle las reglas de comportamiento antes de ser expuesto ante la sociedad. De la misma forma, hoy que os marcháis hemos querido adaptar aquel poema.
Si soportando la sobrecarga asistencial
mantienes tu valoración precisa
y realizas un buen diagnóstico diferencial.
Si puedes reconocer al menguar la reserva
la manifestación atípica de enfermedad,
o la muy frecuente reacción adversa
e intervenir antes de la discapacidad.
Si evitando sujeción y contenciones
tras descartar una RAO o infecciones
controlas el cuadro confusional.
Si la movilización precoz logras instaurar
e iniciar una intervención nutricional
Si el sondaje vesical consigues evitar
y activas una precoz valoración social.
Si al dolor das alivio y al estreñimiento solución.
Si con la movilización evitas la ulcera por presión
Si haces una temprana valoración integral
que muestre el diagnóstico situacional,
y estableces una intervención multidisciplinar.
Si en la UGA tratas la infección
y en UME instauras un programa rehabilitador
Si en paliativos alivias la angustia y el dolor
y en UFISS realizas una pronta intervención.
Si en la consulta estudias la demencia
y en residencia resuelves cualquier incidencia.
Si en el hospital de día das respuesta al NECPAL
y en urgencias haces una buena valoración integral.
Si puedes consolar en momentos de tristeza
y aliviar cuando el dolor arremete
Si puedes animar cuando aparece incerteza
y reconfortar al familiar ante la muerte.
Si puedes mantener en la dura guardia
alerta el pensamiento y el músculo tirante
para hacer ese esfuerzo extenuante
cuando se acerca el final del día.
Y si puedes en cada valoración que hagas
mostrar la misma entrega, implicación y ganas
tuyo es el título de especialista
y todo lo que representa…
y lo mejor … serás un Geriatra”.
Dedicado a Carolina, Carmen, Juancho y Sulema, porque los cuatro tienen la mirada atenta y precisa del Geriatra, como esperamos que la vayan adquiriendo progresivamente María, Cristina y María Luz.
Gracias por vuestra dedicación.



