
A nuestras (ex) residentes Marina y Andrea.
Después de tantos días de incertidumbre y sorpresas, de tantos cambios y miedos inevitables, de frustraciones y tristezas acumuladas…. ¡ha llegado el fin!!…
…. ¿fin de la pandemia?… No!!
… ¿fin de la incertidumbre y del esfuerzo?.. Tampoco!!
Hoy es el día que vosotras marcáis dirección y trayectoria.
Esta residencia pandemial, tan cargada de incertezas, de momentos de angustia y de desesperanza, nos ha mostrado lo vulnerables que podemos llegar a ser y lo mucho que nos puede alejar el miedo, pero también nos ha brindado la oportunidad de aprender, de enfrentar nuevos obstáculos, de conocer/se, transformar/se, apoyar/se y hasta de cuidar/se.
Porque el resiliente no es el que nunca cae… sino el que se levanta siempre, mediante un proceso activo de resistencia, construcción y autoafirmación… Durante estos 4 años hemos evidenciado la consolidación de ese carácter fuerte, la ampliación de esa visión holística, el cuestionamiento científico constante, el rechazo al nihilismo y el encarnizamiento terapéutico, el desarrollo de esa empatía hacia paciente y familia, aspectos todos ellos necesarios en la práctica de la Geriatría actual.
Porque Marina y Andrea al final de todo, queda el recuerdo de lo vivido y de lo mucho aprendido. Nos habéis mostrado formas distintas de abordar un problema, con distintas velocidades, pero con un fin común: el de intentar ser cada día mejor médica, para atender a vuestros pacientes.
Os deseamos un buen futuro profesional, y que, sobre todo, disfrutéis del día a día de vuestra nueva etapa. Que mantengáis la vocación siempre viva y que la perseverancia os acompañe siempre para intentar mejorar día a día la Geriatría y atreveros a transformadla.
¡Disfrutad de vuestra nueva normalidad!


