¿Quién no ha escuchado la clásica frase “Cuándo escuches cascos piensa en caballos, no en cebras”?, en referencia a la presentación atípica de enfermedades frecuentes.
He de reconocer que en la mayoría de los casos esta máxima suele cumplirse y más aún en el entorno Geriátrico, donde el deterioro cognitivo, las interacciones farmacológicas, la falta de referente social, la pluripatología.. pueden enmascarar signos y síntomas claves para el diagnóstico… pero debemos tener en cuenta, que, en ocasiones, una enfermedad poco frecuente puede presentarse de forma típica.
Recientemente se ha publicado un artículo en la revista “Geriatric Nursing” que revisa algunas de las principales Cebras Geriátricas que podemos enfrentar en nuestro día a día.
El artículo, se queda corto en la lista de potenciales cebras, no obstante, resulta importante para recordarnos que, aunque la mayoría de los casos que veremos corresponden a caballos… eventualmente nos enfrentaremos a una cebra.
Tal vez, modificando la frase a “Cuando escuches cascos piensa en caballos… pero no olvides que hay cebras…”, podríamos evitar que en nuestro afán por buscar caballos pasemos por alto la presencia de una cebra.
En el blog del Servicio se inicia un nuevo apartado, en el cual se presentarán casos clínicos reales. El primer caso se trata de una de estas Cebras Geriátricas…. que os invito a conocer.


