Todos sabemos reconocer el clásico símbolo del Yin y el Yang, donde el día y la noche, el blanco y el negro, la tierra y el cielo, configuran ese sentido de armonía dónde lo opuesto se complementa…

Durante 4 años Marta y Eduardo nos han mostrado cómo la diversidad en la forma de mirar el mundo, de solucionar conflictos, de manifestar afectos, de comunicarse y hasta de establecer relaciones pueden llegar a ser complementarias… y hasta necesarias para la formación de un Geriatra.

Ellos dos, con orígenes y destinos distantes, de opiniones dispares y de gustos casi contrarios finalizan un nuevo capítulo en sus vidas. La residencia ha sido un trayecto de desarrollo y crecimiento continuo no exento de momentos difíciles y situaciones complejas. Las ganas de aprender como estímulo y la formación como motor, les ha dado el impulso transformador para ser mejores médicos. Porque, aunque la diversidad es riqueza, la visión no debe limitarse a ver aquello que nos envuelve en términos absolutos y dicotómicos. Es mediante esa mirada holística propia de la Geriatría, que seremos capaces de apreciar esa realidad como un continuo y no como un juego de fuerzas donde una prevalece sobre la otra. La mayor diferencia entre los libros y las personas es que estos últimos pueden cambiar, los libros no.

Esta semana nuestros residentes terminan su formación como especialistas. ¡¡Disfrutad de la medicina y cambiadla, hacedla mejor!!.. Buscad la felicidad en vuestra vida para que eso repercuta en vuestro trabajo, no al revés…, porque esa onda central que divide ese símbolo del Yin/Yang, viene a recordarnos que la vida no debe ser estática. Esa forma simboliza el impulso de la energía, el resurgir del cambio y la necesidad de avanzar hacia el crecimiento constante.
¡¡Hasta la próxima y buen viaje!!

